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Una manera diferente de sumergirse en las aguas del Atlántico son las piscinas
naturales de El Caletón, ubicadas en Garachico. Hasta principios del siglo XVIII,
Garachico era el puerto más importante de la isla, desde el que se exportaban los
famosos vinos tinerfeños. Todo cambio cuando en 1706, una terrible erupción del
Teide sepultó parte de la localidad y el puerto, dejándola en un pequeño pueblo. La
lava dejó una serie de piscinas naturales de gran belleza. Cuentan con escalones,
pasarelas y puntos de buceo en sus aguas cristalinas. Las piscinas permanecen
cerradas cuando hay mareas altas en primavera y otoño. El pueblo cuenta también
con un bonito fuerte, el Castillo de San Miguel, y un paisaje digno de ver. En Bajamar,
a pocos kilómetros de La Laguna, hay otras piscinas muy recomendables para visitar
con la familia adicional a ello hay una playa y que cuentan con vigilantes.